La única base de nuestra fe es la Biblia, la cual es la infalible Palabra Escrita de Dios en todos sus libros del Antiguo y Nuevo Testamento.
Razones por las que consideramos a la Biblia, única fuente de la verdad de Dios revelada al hombre:
* Creemos que fue totalmente inspirada por el Espíritu Santo y que fue escrita sin error de contenido en los manuscritos del Antiguo y Nuevo Testamento (2 Timoteo 3:16)
* Creemos que contiene la totalidad de la verdad revelada por Dios, donde expresa Su voluntad para el hombre y la creación. Creemos que es la suprema y final autoridad en todos los asuntos de que habla.
* Creemos que las enseñanzas doctrinales son lo suficientemente sencillas que eliminan cualquier interpretación o dogma.
* Creemos en la historicidad de la Biblia, como también entendemos el proceso del cristianismo a la luz de la historia y las diferentes manifestaciones de la fe por parte de las generaciones.
Afirmamos nuestras creencias en las enseñanzas básicas de la Biblia en la siguiente forma:
CREEMOS QUE:
1. Hay un solo y verdadero Dios eternalmente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, poseyendo cada uno igualdad, todos los atributos de la Deidad y las características de la personalidad (Génesis 1:26; Mateo 3:16-17)
2. Dios es Padre único, eterno y verdadero; Creador de todo lo existente y Fuente de toda Autoridad. Primera persona de la Trinidad y quien se ha manifestado al hombre, demostrando Su amor incondicional y Su propósito soberano (Juan 3:16 -17)
3. Jesucristo es Dios Hijo, Segunda Persona de la Trinidad, hecho hombre mediante concepción milagrosa por el Espíritu Santo y por un nacimiento virginal. Por lo tanto, es Dios perfecto y hombre singular, unidos en una sola persona. Su vida fue sin pecado y voluntariamente se ofreció como expiación por los pecados de la humanidad; logrando la salvación para todo aquel que acepte su obra redentora. Jesucristo es la provisión de Dios Padre para el hombre y único mediador (Juan 1:1; Mateo 1:23)
Creemos que Jesús luego de ser crucificado, resucitó al tercer día entre los muertos, con el mismo cuerpo, aunque glorificado. Ascendió corporalmente al cielo y se sentó a la diestra de Dios Padre donde intercede por todos los santos. Creemos en su Segunda Venida a la tierra en forma personal, visible y corporal, en la consumación de los tiempos y del plan Perfecto de Dios Padre (Hechos 1:9-11)
4. Creemos en el Espíritu Santo, Tercera Persona de la Trinidad, quien posee todos los atributos de la Divinidad y la personalidad de Dios; su función principal es glorificar a Cristo, preservar su obra redentora y aplicarla al creyente. El Espíritu Santo viene literalmente a morar en la vida de aquel que ha aceptado a Jesús como su Señor y Salvador (Juan 16:7-8)
Su plenitud, llenura y control son apropiados por el creyente mediante la fe. Cada hijo de Dios está llamado a vivir en el poder del Espíritu Santo, llevando fruto en su vida y en la de los otros, evitando satisfacer los deseos de su naturaleza humana y débil que se opone a la naturaleza de Dios (Gálatas 5:22-23)
5. Creemos que el hombre fue creado por Dios y está conformado en tres dimensiones básicas: espíritu, alma y cuerpo 1 Tesalonicenses 5:23. Es la criatura más noble de la creación, quien posee los atributos esenciales de la personalidad de Dios, mente, emociones y voluntad. En su condición natural está separado de Dios, e imposibilitado para tener comunión con él por su naturaleza pecaminosa con la cual nace (Génesis 1:26; Romanos 3:23)
6. El hombre decidió vivir en autonomía de Dios, desde entonces vive en tinieblas y está alejado de la luz de Dios, bajo juicio, condenación y muerte eterna, a menos que acepte la obra de la Salvación: trabajo de Dios únicamente en favor del hombre, como muestra de su gracia y amor. La salvación del hombre es totalmente producto de Dios, de su gracia, sin costo alguno para el hombre, y no es producto total o parcial de obra humana, de bondad, ni de ceremonias.
La Seguridad de Salvación se basa en una relación inquebrantable y eterna con Dios Padre, como hijos, por medio de Jesucristo, y en la certeza de lo que dice la Palabra de Dios, que absolutamente nada, nos puede separar de su amor (Efesios 2:8-9; Juan 3:3, Romanos 8:38-39).
7. Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia Universal, la cual siendo una sola, está conformada por muchos miembros, en distintos grupos y denominaciones, cuyo fundamento único es Jesucristo y son dinamizados por el Espíritu Santo. Es la voluntad de Dios mantenerse unidos y comunicando al mundo, a través de esa unidad, Su autoridad, presencia y voluntad (Efesios 4:15-16)
8. Al momento de la muerte física, el creyente pasa a disfrutar de manera eterna, consciente e ininterrumpida, la Presencia de Dios, y aguarda la resurrección de su cuerpo, para bendición y gloria sempiterna. El no creyente entra inmediatamente a una eterna y consciente separación de Dios y aguarda la resurrección de su cuerpo para juicio y condenación eterna (1 Corintios 15:12-20)
9. Creemos que mientras estemos en esta vida, tenemos la responsabilidad de establecer el Reino de Dios en la tierra; Su autoridad, y voluntad, en la medida en que de manera decidida, nos invertimos integral y totalmente en la Gran Comisión, en obediencia al mandato dado por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 28:18-20, llevando una respuesta integral al hombre de Dios, su familia y la sociedad, a través del (Tratamiento de Dios al Hombre) (Mateo 28:18-20; 2 Timoteo 2:2)
APLICACIÓN TEOTERÁPICA:
Es necesario que cada uno de nosotros vivamos a la altura de un hijo de Dios, fundamentados en la Palabra y dinamizados por el Espíritu Santo; y que estemos experimentando todo lo estudiado en este Curso de Formación 1. A través de las enseñanzas doctrinales aprendidas en esta capacitación, estamos convencidos que Dios es el único que puede producir en nosotros una vida totalmente transformada para transmitir la Verdad (Jesucristo) a otras personas que necesiten ser libres de la esclavitud del pecado.
Ahora somos verdaderos trasmisores de vida, instrumentos útiles en las manos del Dios Altísimo para desarrollarnos cada día en el ministerio que él nos ha encomendado, cumpliendo así con nuestro llamado gran comisionista.
